domingo, 11 de diciembre de 2011


Por Martin Meier

Si la Liga Española no fueran tan conocida mucha gente pensaría que cada vez que juegan Barcelona y Real Madrid es una final por algún torneo y así lo juegan los mismos jugadores. En lo que parecía que las figuras debían ser Messi o Cristiano Ronaldo, terminaron destacándose jugadores como Diarra.





El comienzo fue a todo motor del Madrid, el error de Valdez hacía presumir que si apretaba el acelerador un poco mas podía ser el batacazo del año,  pero los de Mourinho hicieron lo que no se debe hacer con el Barcelona, los dejaron despertar. Llegó el empate y en el segundo tiempo cuando lo dio vuelta paso lo mismo que pasa cuando se pone en ventaja el Barça: el partido se terminó.


A pesar de que se mostró una versión muy interesante del Madrid presionando en todos lados y por momentos jugando muy bien al futbol, no pudo otra vez con la potencia de un Barcelona que parece más "relajado" que antes, pero que cuando le tocan el orgullo le bastan pocos minutos a puro toque para dar vuelta un partido o para liquidarlo.


El Barcelona parece ser para Mourinho, esa piedra en el zapato que molesta cuando su equipo consigue un andar perfecto. Igual la liga no termino y ahora están iguales en puntos (Real Madrid tiene un partido menos) y va a ser una carrera donde el más regular de los dos va a ser el que va a llegar mejor al clásico de vuelta donde ahí si se terminara la liga.



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