domingo, 11 de diciembre de 2011

Por Andy Hansen

En un partido donde el Real Madrid arranco ganando con un gol tempranero de Karim Benzema, el conjunto catalán pudo remontar la historia y darlo vuelta, con tantos de Alexis Sánchez, Xavi y Fabregas, quedando empatado en la punta con el conjunto blanco, por lo menos hasta que este juegue el partido que le queda.




El partido comenzó, no hubo tiempo para analizar nada porque a los 22 segundos de juego Karim Benzema marcó el gol más rápido de todos los clásicos debido a que la  pelota llegó hasta Víctor Valdés tras el pase de un compañero, el arquero sólo y sin nadie apretándolo le regaló la pelota a Di María quien se la tocó a Özil para que rematara, el rebote el quedó a Benzema  quien definió al gol para abrir el marcador. El desilusionante inicio del partido alentaba un nerviosismo por parte de los pupilos de Josep Guardiola y presagiaba un victoria para los madridistas.

El Barcelona buscó reaccionar y en el marco de esa búsqueda Lionel Messi le robó un balón al defensor Sergio Ramos y encaró en velocidad y quedó mano a mano con Iker Casillas, quien tuvo que desviar el balón cruzado que lanzó el número 10 del Barça. En ese instante, el Barcelona encontró su espacio dentro del campo para desarrollar su juego de toque y balón en profundidad hacia los lados, con el defensor brasileño Dani Alves creando peligro en la banda derecha y el atacante chileno Alexis Sánchez haciendo daño en la izquierda.



En un terreno de juego húmedo por la incesante lluvia que caía en la capital española, los madridistas siguieron presionando arriba para provocar malos pases rivales. Y con éxito. En una nueva falla de la defensa visitante, Benzema habilitó a Cristiano Ronaldo, quien todavía no había aparecido en el encuentro, para rematar al arco en el minuto 24, pero la pelota salió afuera. A los 29 minutos Messi robó la pelota en el medio del campo iniciando una jugada personal que terminó dando una asistencia a Alexis Sánchez para que cruzara el balón sin opción alguna para Casillas, logrando así empatar el encuentro.  

Con el empate a un tanto, ambos equipos mantuvieron su táctica, uno de seguir tocando el balón y los otros presionando arriba, hasta el final de la primera parte.



En el segundo tiempo el Barcelona fue mucho mejor. Pep Guardiola dejó su sello. Alexis actuó de falso delantero centro. Y Cesc se echó a la izquierda. No pudo nunca desactivar Mourinho esa jugada de ajedrez de Pep. En el minuto 54, el partido se inclinó hacia los 'blaugrana' cuando Xavi Hernández, quien cumplió su 600º partido de liga, remató al arco, la pelota se desvió en Marcelo y descolocó a Casillas entrando suavemente contra el poste.


 El golpe de efecto obligó al entrenador portugués José Mourinho a sustituir al alemán Mesut Oezil por el brasileño Kaká y al francés Lass Diarra por el alemán Sami Khedira, sin mayor éxito. Ante esta situación el Barcelona sentenció el encuentro en un centro fantástico del brasileño Dani Alves que terminó con un impecable cabezazo de Cesc Fábregas, ante la impotencia de Casillas en el minuto 65.



Con el enfado de Alonso y Ramos, el Real Madrid intentó mejorar la cara volcándose hacia el ataque, que se vio reforzada con la entrada del argentino Gonzalo Higuaín por su compatriota Ángel Di María. Pero, sus esfuerzos resultaron vanos. Pep Guardiola, en cambio, confió en sus jugadores hasta falta de diez minutos, cuando realizó el primer cambio de Fábregas por el maliense Seydou Keita.

Una vez más, los discípulos de Mourinho acabaron superados por un rival que estuvo brillante en todas las facetas del juego y que se mostró paciente en todo momento, a pesar de haber comenzado en desventaja.





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