El fútbol español quedó conmocionado el jueves al conocerse
la noticia de la muerte del entrenador Manuel Preciado por un ataque al corazón
en Valencia a los 54 años. Hace unos días, el entrenador cántabro
había llegado a un acuerdo para tomar las riendas del descendido Villarreal
durante la próxima temporada y estaba previsto que fuera presentado en El
Madrigal el viernes.
Un infarto acabó esta madrugada con la vida de este
temperamental técnico que ya tenía el "corazón partido" por los
reveses de la fortuna que le llevaron a perder a su mujer en 2002 a
consecuencia de un cáncer, tres años después a un hijo de 15 años en un
accidente de moto y, en 2011, a su padre al resultar atropellado cuando
empujaba a un vehículo.
Pero Manolín Preciado, como se lo conocía en Cantabria,
tenía mucho corazón no sólo para reponerse y levantarse una y otra vez, sino
también para tenerlo dividido entre los dos clubes de sus amores, el Racing de
Santander en el que jugó, entrenó y era abonado y el Sporting de Gijón, con el
que vivió su mejor etapa como entrenador.
Manuel Preciado Rebolledo, nacido en la localidad cántabra
de El Astillero, el 28 de agosto de 1957, empezó su carrera como futbolista en
el Racing (1978-1982) y, a partir de ahí, jugó en el Linares (1982-1984),
Mallorca (1984-1985), Alavés (1985-1986), Ourense (1986-1987) y Gimnástica de
Torrelavega (1987-1992).
Y, tres años después de su retirada, fue este último club
cántabro el que le dio la oportunidad de debutar como entrenador, en Tercera
División, gesto que Preciado agradeció de la mejor manera que sabía, logrando
ese mismo año el ascenso.
Al año siguiente haría otro tanto con el Racing B, para
acabar entrenando el primer equipo en la temporada 2003-2004, pero aquel
ilusionante proyecto en el que Preciado iba de la mano de Quique Setién, por
entonces director deportivo del Racing, apenas duró unos meses porque llegó al
club el empresario estadounidense de origen ucraniano Dimitri Piterman, lo que
provocó la precipitada salida del tándem de técnicos cántabros.
Preciado cambió de aires y fichó con el Levante,
consiguiendo en esa misma campaña (2003-2004) el primero de los dos ascensos
que ha logrado a Primera División, ya que tres campañas más tarde, después de
recalar en el Real Murcia y de nuevo en el Racing, Preciado devolvía al
Sporting de Gijón a la máxima categoría del fútbol español.
Sin duda ha sido en su querido Sporting donde Preciado se ha
sentido más a gusto y, sobre todo, donde más facilidades ha tenido para plasmar
su filosofía futbolística, no en vano el técnico cántabro, con 232 partidos, es
el segundo entrenador que más encuentro ha dirigido al Sporting, sólo superado
por José Manuel Díaz Novoa.
Pero en el fútbol toda relación entre un técnico y un club
tiene su fecha de caducidad, marcada en la mayor parte de los casos por los
resultados. Así, mediada la última temporada Preciado fue destituido como
medida para tratar de evitar el descenso a Segunda, objetivo que tampoco logró
su sucesor, Javier Clemente.
Preciado falleció esta madrugada en Valencia horas antes de
su anunciada presentación como técnico del Villarreal, al que llegaba con el reto
de lograr devolver al equipo a Primera División, en el que hubiese sido su
tercer ascenso a esa categoría.
Algunas frases de Manolo Preciado
Preciado siempre dejó titulares para el recuerdo en sus
ruedas de prensa:
«Yo de mayor, quiero ser como Vicente del Bosque»
«Soy el máximo responsable de la mierda que hemos visto»
«Cuando murieron mi mujer y mi hijo tenía dos opciones.
Tirarme de un puente o seguir adelante. Decidí lo segundo».
«Pese a que las desgracias fueron duras y fuertes tengo un
hijo ahí. Tengo más familia y muchísimos amigos. Con lo del chiquillo, sobre
todo, estuve muy mal. Incluso a punto de cometer una barbaridad.
Afortunadamente, me di cuenta de que tenía que seguir peleando».
«No hay mejor manera de respetar al rival que meterle el
máximo número de goles que puedas»
«Dudar de la actitud de este equipo tiene huevos»
«Mourinho en su día dijo que regalamos el partido en el Camp
Nou y quizás fue un calentón, pero ha vuelto a reiterarse, y si lo dice como
chiste, es muy malo. Si es para que le respondan desde Barcelona, no lo harán,
pero si lo dice en serio, es un canalla* y un mal compañero».
(Tras hacer las paces) "Evidentemente, hay cosas que
fastidian. Pero esto es como los toros: cada vez que me pican, me mosqueo. El
enfado se me iba al día siguiente. Pero no acabo de entender muy bien algunas
cosas. Y, cuando hablo de prensa, no me refiero a la de aquí. He recibido estos
días, después de que dijera que Mourinho me dio el pésame por lo de mi padre,
algún mensaje de gente de Madrid relacionada con el periodismo casi pidiéndome
perdón. ¿Ahora soy un buen tío? Pues no. Antes era igual que ahora. Y casi me
han destruido o lo han intentado. Pero, repito, sin ningún gramo de
rencor".
«Ni cuando perdíamos 5-0 éramos la última mierda que cagó
Pilatos, ni ahora que ganamos somos el Bayer Leverkusen»
«Ya son tres años aquí, en Gijón, y te conoce muchísima
gente. Reconozco que a veces es un poco agobio, pero ¡bendito agobio! Es mejor
así, que te quieran y te saluden. Esta ciudad es magnífica».
«Creo que lo mejor que tiene el fútbol en la Liga de las
estrellas son los delanteros. ¿A quién admiro? No soy de admirar demasiadas
cosas, pero destacaría los que están en la mente de todos: Messi, Eto»o, Luis
Fabiano, el «Kun», Forlán... Hay muchos y muy buenos».
«No sé a dónde me llevará el futuro, pero hoy por hoy soy un
sportinguista convencido y estoy seguro de que lo voy a ser toda mi vida. Pero
no sólo yo, lo será mi hijo y la gente que está a mi alrededor porque hemos
recibido todo el cariño que uno pueda tener. Voy a ser del Sporting hasta
morir,... y pobre del que quiera robarnos la ilusión».
«Mi voz sigue igual de deteriorada porque doy en mi trabajo
el 200 por ciento. Así voy a seguir. No tengo ningún problema. Lo que opinen
los demás no me importa nada. Voy a estar hipercentrado, hipermotivado y más
todavía si cabe».
«El primer año del retorno fue fastidiado también. Aquellas
cinco derrotas consecutivas marcaban mucho la posible trayectoria, pero se
solucionó pronto. Este año sí que tardaba más en llegar la solución. Llevábamos
pocos puntos, pero el equipo nunca dio muestras de estar descompuesto. Veía a
la gente con el mismo buen rollo y sabía que era cosa de ganar uno o dos
partidos».
«Necesito hablar con mi presidente cinco minutos para saber
lo que piensa»
«No sé si merecido, pero ha sido un triunfo al fin y al
cabo, que es de lo que se trata»
«Si pensamos que somos mejores que el Valencia es para
colgarnos»
«Espero que lleguen con el freno puesto y si no, se lo
pondremos nosotros»
«Cuando estamos bien, somos un equipo chungo de doblegar»
«Hasta el rabo todo es toro»
«Tenemos que tirar del carro los que estamos aquí dentro»
«Todo el mundo se ha dejado el / alma, pero hay que tener
más cabeza»
Sobre Jiménez, técnico del Sevilla, en una rueda de prensa:
«Donde las dan, las toman»
«Sólo haber estado tanto tiempo en el Sporting ya era
suficiente premio»
«Nunca en mi vida he ido a un campo a perder»
«Ni me va ni me viene que se hable de un «pacto de Llanes» o
de Somorrostro»
«Quizá seamos un equipo con menos presupuesto que otros,
quizá seamos un equipo en el que difícilmente se puedan reconocer futbolistas a
nivel individual por unas u otras cosas, pero sí que destaca el grupo. Es un
equipo compacto y sólido que trabaja al límite de sus posibilidades».
«Me preocupa la cabeza de los jugadores, no su estado
físico»
«Esto es como el colegio, porque por la mañana todos estaban
cambiando cromos de jugadores y tuve que llegar a las diez y media para
decirles que ya se había terminado el recreo».
«El tiburón creo que se acojonó un poco con él (Barral),
porque he visto mil fotos por ahí y no he visto por ningún lado al tiburón,
sólo he visto tortugas. Seguro que cuando vio a Barri se piró»
«Soy un perdedor nato en las apuestas. No apuesto el bigote
por nada, pero cualquier día me lo afeitaré».
«¿Mi hijo? Irá con el Sporting, lo tengo clarísimo, porque
si no lo echo de casa»
«Sois cojonudos, no entendéis nada»
«Le dedico este ascenso a tres personas: a mi hijo y a su
madre, que ya no están con nosotros, pero seguro que han apretado desde ahí
arriba como dos sportinguistas más, y a Quini que es una persona maravillosa»





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