De la tragedia al éxtasis. Así decidió el City que fuera el agónico desenlace de la Premier League. La victoria del United ante el Sunderland (0-1) y su desastrosa derrota ante el QPR por 1-2 le dejaban sin título. En el tiempo añadido, el equipo de Mancini empató por medio de Dzeko y el 'Kun' Agüero desató la locura con su tanto en el minuto 94. El Manchester City es el nuevo campeón de la Premier League.
En la más dramática final en 20 años de la Premier League, un gol del argentino Sergio Agüero en el minuto 94 le dio a Manchester City el triunfo por 3 a 2 frente a Queen’s Park Rangers y el tercer título de la Liga inglesa de su historia, el primero desde 1968.
El conjunto de Roberto Mancini se adelantó con un tanto del argentino Pablo Zabaleta a los 39’. Pero un grave error del zaguero Lescott permitió a Cisse empatar y silenciar el estadio en el inicio del complemento. Luego Barton fue expulsado por un codazo al argentino Carlos Tevez. El City, ya en superioridad, perseguía el tanto del triunfo, pero en un contraataque Mackie anotó el segundo del QPR. El título se esfumaba para desesperación de los fans celestes. Mancini, a 15 minutos del final, mandó a Balotelli por Tevez. Dzeko cabeceó al gol un córner del español Silva ya a los 91’ y mantuvo vivas las esperanzas de los “citizens”. Y a pocos segundos para el final, Agüero anotó el último gol de la Liga, el que daba el título a su equipo, el tercero tras los ya lejanos de 1937 y 1968. Por esa única jugada que Sergio Agüero pasará a ser considerado poco menos que una deidad por media ciudad de Manchester. Fue la última del partido, en el cuarto minuto agregado. Kun salió a buscar la pelota como armador. Recibió de De Jong, la pasó al centro de la medialuna para Balotelli y fue a buscar la descarga. El delantero italiano aguantó la pelota y cayendo, desde el piso, lanzó el pase. Agüero anticipó a Taiwo y lo dejó atrás; luego metió el potente derechazo al primer palo: 3-2.
El desahogo fue tan grande que el habitual orden del fútbol inglés se vio interrumpido por una insólita invasión. Los hinchas se lanzaron sobre los jugadores. No para robar camisetas o quedarse con un trofeo, sino para agradecer tras tanto sufrimiento. "La gente me daba besos y me decía ?¡I love you, I love you!' ", dijo el Kun. Un desborde pasional sólo comparable con la emocionante definición. Lo que siguió fue igual de increíble. Unos 20 policías le indicaron a la gente regresar a sus lugares, pedido que se repitió con la voz del estadio. En un par de minutos volvió el orden y los jugadores recibieron sus premios con tranquilidad.
Mancini mantuvo peleas y dudas con casi todos sus delanteros. Tevez estuvo seis meses sin jugar porque, a comienzo de la temporada, siendo suplente, se negó a entrar en un partido. A Balotelli lo sacó del plantel tras la cuarta expulsión del italiano. "No volverá a jugar con nosotros", llegó a decir el DT, aunque ayer volvió a utilizarlo. Con Edin Dzeko no tuvo problemas, fue la irregularidad del bosnio lo que hizo que nunca se ganara un lugar. El único atacante constante y rendidor todo el año fue Agüero, acompañado por la clase de Silva, Nasri y Yaya Touré, y la firmeza de Vincent Kompany.
Detrás del Kun, otros dos argentinos tuvieron participación. Pablo Zabaleta abrió el marcador, después de un pase de Yaya Touré, que ya estaba desgarrado y luego dejó la cancha (se lo extrañó). A los 15 del segundo tiempo, con el partido 1-1, Tevez forcejeó con Joey Barton; el capitán de Queens le dio un codazo y se fue expulsado.








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