domingo, 27 de mayo de 2012

Guardiola en lo más alto, luego de ganar su último título.
            El fútbol es un deporte colectivo en el que el objetivo es hacer más goles que tu rival. La mejor forma de convertir es darle la pelota a un compañero, sin apuros, con paciencia...hasta que se produzca el hueco en la defensa del otro equipo. Parece una tonta y lógica definición del deporte más popular por lo menos en nuestro país. Pero está mas que comprobado que son muy pocos los equipos que en su diccionario pueden ver una definición más o menos acercada a la que acabo de dar.
Cambio de mando. Sale Pep, entra "Tito" Vilanova.
             Uno de esos pocos es el Barcelona. Claro que a ese básico significado le agregó otras cuestiones: movilidad para recibir de manera cómoda, tenencia de balón de una manera que le genera al equipo rival suplicar que pasen los 90 minutos lo más rápido posible, versatilidad y dinámica de tres cuartos de cancha hacia adelante gracias a la llegada al gol a partir de delanteros, mediocampistas y hasta a veces también de los centrales. 
               Claro que esto no se logró de un día para el otro ni tampoco de un año a otro. Un proyecto futbolístico que inculca a los más jóvenes esa manera de jugar y no otra. Un equipo que, más que nada en esta última temporada, dio rodaje a los canteranos Tello, Cuenca, Montoya, y que se ensamblaron con total naturalidad al pedido de su técnico Pep Guardiola. Claro, este equipo cuenta además con 3 de los 5 mejores jugadores del planeta como lo son Xavi, Iniesta y el crack rosarino Lionel Messi, además de completar su plantel con jugadores de selección caso Dani Alves, Victor Valdés, Puyol, Pique, Adriano, Mascherano, Busquets, Villa en su momento, Alexis Sánchez, Pedro, etc, etc, lo que transforma al Barcelona en uno de los planteles más ricos del mundo futbolístico.
La foto que a cualquier hincha culé le generará nostalgia.
            La tranquilidad con la que juega este equipo blaugrana se ve transmitida por la paz que brinda su hoy exentrenador Guardiola. Un tipo que sabe hablar ante las cámaras y micrófonos, que siempre se manejó bajo la humildad y el trabajo y que rara vez se subió al tren de la soberbia al chicanear rivales o menospreciar la labor del otro, como si lo hacían desde Madrid. Sin dudas que la humildad y la unión también son características del mejor equipo del mundo. Ante las últimas nominaciones -sin lograr el deseado Balón de Oro- de Xavi e Iniesta jamás brotó la envidia o el disconformismo para con su compañero Messi. ¡Al contrario! Los campeones del mundo ratificaron una y otra vez el voto del mundo futbolístico.
            Después de ganar todo el título que estuvo a su alcance Guardiola dejará el banco culé para tomarse unas lógicas y merecidas vacaciones. El estrés físico, mental y psicológico lo llevaron a Pep a rechazar extravagantes ofertas de clubes y también de selecciones. Para el resultadista que mejor que 14 títulos sobre 19 posibles. Para el aficionado del buen fútbol, lógico de admiración y recuerdo para toda la vida, que mejor que la ideología futbolística. Jugando siempre de la misma forma, con una mezcla perfecta de tranquilidad y ambición, Pep logró llevar a su Barça querido a lo más alto del mundo.
El abrazo que tendrá duración eterna. El maestro y el alumno.
            Son equipos que dejan su sello. Que se recuerdan para toda la vida. Que se ganaron un espacio en el rincón de cada admirador ya sea con posters, videos, revistas o lo que fuere. Por razones de generación algunos hablaran del Holanda de Cruyff que jamás pudo materializar lo hecho con algún título, otros del Brasil de Pelé que si supo ganar mundial tras mundial. Yendo a nivel de clubes, los hinchas de Boca recordarán al equipo dirigido por Bianchi con el que se subieron a lo más alto del fútbol sudamericano y en alguna oportunidad del fútbol mundial. O los hinchas de River que tienen en su memoria al equipo de Ramón Díaz, el técnico más ganador en la historia del club de Nuñez. Como admirador de su juego, yo hablaré del Barcelona de Guardiola. Por eso este pequeño homenaje, esta distinción. ¡Gracias Pep! Hasta pronto...

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