martes, 15 de mayo de 2012

@AndyHansenOk 


Un día como hoy, hace exactamente una década, Zinedine Zidane anotaba con la camiseta del Real Madrid uno de los goles más famosos en la historia de la Champions League y del fútbol mundial.


Se cumplen diez años del mayor bombazo futbolístico de Zinedine Zidane, ejecutado aun después de haber guiado al Juventus a dos Scudettos consecutivos, haber deslumbrado con laVecchia Signora frente a River Plate en la Copa Intercontinental, haber protagonizado una de las mejores actuaciones en una final de la Copa Mundial de la FIFA™ (liderando la contundente victoria de Francia sobre Brasil en 1998), y haber ayudado a los Bleus a imponerse en la Eurocopa 2000. 


Curiosamente, no obstante, la asombrosa colección de trofeos del cerebro galo, que entonces tenía 29 años, no incluía todavía ninguna Liga de Campeones de la UEFA; pese a haber acariciado el título en dos ocasiones. Zidane, en efecto, había decepcionado en la final de 1997, donde la Juve cayó por 3-1 ante el Borussia Dortmund, al igual que 12 meses más tarde, con derrota por 1-0 frente al Real Madrid. 



Aquel 15 de mayo de 2002, el jugador nacido en Marsella confiaba en que a la tercera iría la vencida. Esta vez defendía la camiseta blanca del club español, en vez de enfrentarse a él. En el camino del equipo de Vicente del Bosque se interponía un Bayer Leverkusen que contaba en sus filas con Lucio, Bernd Schneider, Yildiray Basturk, Oliver Neuville y Michael Ballack, y que había eliminado al Liverpool y al Manchester United para alcanzar la final. 





El escenario era el Hampden Park de Glasgow, el mismo estadio que presenció en 1960 la victoria madridista por 7-3 sobre el Eintracht Fráncfort, en una final considerada mayoritariamente como la más fascinante en la historia de la competición. Y cuando sólo se llevaban 8 minutos de juego, la posibilidad de vivir otra goleada merengue parecía tomar cuerpo. Apenas en campo del Bayer Leverkusen, Roberto Carlos sorprendió con un saque de banda larguísimo hacia la internada de Raúl, que había ganado la espalda a la defensa y, tras entrar en el área, batió a Hans-Jorg Butt con un zurdazo cruzado al primer toque. 

Sin embargo, no iba a ser un partido de abrumador dominio madridista. De hecho, sólo habían transcurrido otros cinco minutos cuando Lucio se escapó de la vigilancia de Fernando Hierro en un libre indirecto sacado por Schneider y, de cabeza, estableció el 1-1. Y más tarde, después de que Luis Figo acusase unas molestias que, a la postre, le obligaron a dejar el campo al cuarto de hora de la reanudación, y de que Raúl y Fernando Morientes apenas lograsen inquietar a la pareja de centrales del Bayer, Boris Zivkovic y Lucio, el cuadro germano arrebató la manija del encuentro a su ilustre rival y obligó al guardameta César (y a su sustituto en el minuto 68, Iker Casillas) a realizar varios paradones. 

Un remate para la historia


A pesar de algunos toques impecables y regates imposibles a cargo de Zidane, al Madrid le costaba horrores crear ocasiones, pero tuvo la suerte de fabricar el tercer y último gol del encuentro a partir de una oportunidad a priori inexistente (al menos, para cualquiera que no fuese su incomparable número 5). 


Al filo del descanso, Roberto Carlos se apoyó en Santiago Solari y corrió por la banda para recibir la devolución del argentino. El veloz carrilero brasileño llegó al esférico unos centímetros antes que Schneider y, presionado por su marcador, colgó un envío muy alto hacia Zidane, que acababa de pisar el área contraria. Dada la considerable altura y el complicado ángulo al que le caía el balón (casi atrás y a su ‘pierna mala’), se antojaba que Zizou necesitaría de un pequeño milagro para inquietar siquiera a Butt. Pero el francés se sacó de la manga una auténtica obra maestra. Así, Zidane arqueó su espalda, echó hacia atrás su zurda y, haciendo gala de una técnica extraordinaria, ejecutó una volea que se coló como una exhalación por la escuadra y proclamó campeón de Europa al Real Madrid por novena vez.


“Mi equipo ha jugado hoy como un campeón”, destacaba el entonces técnico del Bayer Leverkusen, Klaus Toppmoller. “Pero nos ha tumbado una de las genialidades más extraordinarias en la historia del fútbol”. Steve McManaman, que ese día jugó de suplente con el Madrid, añadió: “No sé si cualquier otro jugador de cualquier otra época podría haberlo marcado; ha sido pura magia”. El actual presidente madridista, Florentino Pérez, fue más allá, al afirmar recientemente: “Aquel gol de Glasgow es el mejor en la historia de la Copa de Europa”.




0 comentarios:

Publicar un comentario