En su máxima expresión, Román, con asistencias para Insaurralde y para Mouche y con un gol propio, le dio a Boca el triunfo por 3 a 2 sobre Unión Española en Chile. Ahora quedó a la espera de Fluminense o Inter, su próximo rival.
La ventaja de 2-1 que Boca llevó a Santiago parecía insuficiente. Sobre todo por ese fatídico gol de Sebastián Jaime en la Bombonera que complicaba la serie, ya que un triunfo por 1-0 para Unión Española decretaría su clasificación para los cuartos de final y la eliminación de Boca. Tal vez por eso Boca haya salido decidido desde el minuto inicial a conseguir un gol en el Estadio Santa Laura y obligar a los locales a marcar dos para forzar penales.
Apenas 33 segundos tardó el equipo de Falcioni (comandado por Juan Román Riquelme) en poner en peligro el arco de Eduardo Lobos. Un centro desde la derecha de Diego Rivero encontró solo a Pablo Mouche en el centro del área, pero el cabezazo del delantero fue débil a las manos del arquero. Boca dejaba en evidencia la vulnerabilidad de su rival.
Román puso la pelota bajo la suela y con mucha movilidad, empezó a darle a Boca el funcionamiento necesario para no sufrir atrás, ser dueño del balón y buscar el momento justo para golpear en el área de enfrente. El problema de Boca era volver cuando el rival tenía el balón, pasar la línea de la pelota. A los 2 minutos, respondieron los chilenos por medio de Jaime con una corrida por derecha (le ganó en velocidad a Schiavi) y un posterior latigazo de derecha que se fue al lado del palo derecha de Orion.
A partir de los 15, Boca empezó a generar faltas cercas del área rival. Cada tiro libre, cada tiro de esquina se preparaba con paciencia, siempre bajo las órdenes del capitán Riquelme. Un córner desde la derecha de Román encontró la cabeza de Schiavi, Eduardo Lobos apenas pudo desviar el balón y Cordero despejó en la línea. Boca manejaba los tiempos por el talento de Román, acompañado por Erviti; y gracias al esfuerzo de Rivero y Erbes para no quedar descompensados a la hora de la recuperación.
Corrían 25 minutos cuando Riquelme se sacó de encima a dos rivales en el centro del campo y habilitó a Mouche sobre la derecha, enganchó y le cometieron falta. Ahí se paró Riquelme para elegir el momento y el lugar, cuando toda la defensa esperaba un centro a la cabeza, Román tiró un pase rasante a espaldas de la defensa que cruzó toda el área, por el segundo palo apareció Insaurralde y con un zurdazo que infló la red abrió el marcador. El gol de visitante le dio tranquilidad a Boca.
El local fue por el empate (descuento en el global): Vecchio probó a Orion a los 30 minutos con un zurdazo cruzado. Después Insaurralde salvó su arco tras una mala salida del arquero. Otra vez Vecchio, desde afuera, sacó un derechazo que se fue apenas desviado. Sobre el cierre Herrera reventó el travesaño, y después Jaime de media vuelta asustó a Orion.
Si con el gol de Insaurralde la serie parecía liquidada, el gol de Mouche a los 4 minutos del segundo tiempo pareció bajarle la persiana al partido. Un error defensivo le dejó la pelota a Riquelme en el área quien al quedar mano a mano con Lobos, esperó, amagó y tocó para Mouche que le pasó por derecha y tocó al gol.
Unión Española quedó herido, y con amor propio salio a atacar. Pineda descontó con un derechazo al ángulo. Pero enseguida Riquelme regaló otra genialidad para sellar la suerte de los chilenos, a los 23 minutos, salió rápido la contra de Boca con Mouche por derecha, la cruzó para Román, quien enganchó ante la marca de Currimilla, hizo pasar de largo a Mena, lo frenó a Olarra con la mano derecha y definió ante Lobos con un toque de derecha cruzado, a un palo.
Después el árbitro colombiano Roldán cobró un penal inexistente de Insaurralde a Vecchio. Herrera lo ejecutó, Orion lo atajó y Jaime decoró el marcador en el rebote.
Fue 3-2 para los de Falcioni que se metieron en cuartos con un Riquelme genial y mágico, y esperan por Fluminense o Inter de Porto Alegre.







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