@Andy_Hansen_
Bienvenidos, a continuación podrán leer una reseña en la
cual se cuenta la historia de Martín Palermo, el goleador que esta noche le
dirá adiós al fútbol. Sepan disfrutarlo.
Martín nació en "El Instituto Médico Platense" el
día 7 de noviembre del año 1973, bajo el signo de Escorpio. Creció en la ciudad
de Las Diagonales. Hizo sus estudios en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús y
terminó sus dos últimos años del secundario en la nocturna del Normal Benito
Lynch.
Martín, compartía su tiempo entre los estudios y el fútbol,
entre la escuela y la cancha. Desde muy chiquito se vió fuertemente atraído por
la pelota pero para nada por los libros. De todas maneras cumplió con la
promesa que le había hecho a su papá, terminar el secundario. Siempre fue
hiperactivo, muy revoltoso y desde chiquito un referente y un líder positivo.
Su hermano mayor era arquero en las inferiores de
Estudiantes de La Plata, un día Martín lo fue a ver a un entrenamiento y como
faltaba un jugador le preguntaron si quería jugar y él acepto. Luego lo
probaron en lo que sería el baby fútbol, también en el mismo club y quedó como
arquero. En un torneo organizado por la municipalidad con tan sólo 6 añitos ya
había logrado su primer título, él junto a su equipo eran los campeones de ese
torneo.
Alrededor de los 11 años iba seguido a ver a un amigo que
jugaba en el club For Ever él quería jugar ahí, pero tenía que esperar a que
terminara el torneo, ficharse y hacer todos los trámites. Un día ya terminado
el torneo llegó su gran posibilidad de comenzar a jugar. Lo que nunca imaginó
que en uno de esos partidos estaría presente Daniel Epeloa, quién al observar
su desplazamiento en el terreno de juego y llamándole mucho la atención de lo
que veía, lo llevó a Estudiantes, para que el técnico *El Bocha* Flores lo
probara en las inferiores del club, para jugar como delantero, ya que poseía
cualidades para desempeñarse en ese puesto.
Debutó en primera división a los 18 años, el 5 de julio de 1992 en el empate sin goles entre San Lorenzo y Estudiantes por el Torneo Clausura. Fue su único partido en dicho torneo. En el Torneo Apertura de ese mismo año jugó 2 partidos y tampoco convirtió goles.
En los primeros años le costó mucho asentarse en el primer equipo, a la vez que los técnicos no le brindaban continuidad de juego y la hinchada lo cuestionaba como un jugador torpe. Recién pudo convertir el primer tanto de su carrera el 22 de mayo de 1993 por el Torneo Clausura a los 20 minutos del encuentro que finalizó en victoria (3-0) del club platense frente a San Martín de Tucumán. En dicho torneo disputó 7 encuentros. También disputó el Torneo Apertura de ese mismo año donde jugó 10 partidos y no convirtió goles. Al año siguiente, por el Torneo Clausura 1994, disputó 7 encuentros y marcó 1 gol, siendo su segundo tanto como futbolista profesional.
En 1994, Estudiantes perdió la categoría y debió descender a la segunda división para disputar el Torneo Nacional B 1994-1995. Dos referentes históricos del club, Miguel Ángel Russo y Eduardo Luján Manera, se ofrecieron entonces como directores técnicos para dirigir al equipo en el principal torneo de ascenso. Estudiantes realizó una gran campaña ganando el torneo y el ascenso con récord de puntos. Palermo, sin embargo permaneció como suplente y solo ingresó en 3 partidos en los que no marcó goles.
En la temporada 1995/1996, Palermo no figuraba en los planes del director técnico Miguel Ángel Russo y aceptó irse cedido a préstamo a San Martín de Tucumán para seguir jugando en la segunda división. Fue un momento muy difícil en su carrera en el que sus entrenadores llegaron a decirle que "sólo servía para cortar el pasto".
Pero finalmente la transferencia no se realizó debido a la sorprendente decisión del club tucumano de considerar elevada la suma de 20.000 dólares que el club platense pedía por el año. El diario Clarín del sábado 26 de agosto llegó a anunciar que Palermo ingresaría ese día como titular ante Deportivo Morón. “El Loco” integró la delegación tucumana, pero como el contrato aún no se había firmado no jugó.
Frustrado definitivamente su pase, Palermo volvió a Estudiantes sin expectativas de jugar ante la decisión de la dupla Russo/Manera de postergarlo. Sin embargo el equipo tuvo un pésimo comienzo del Torneo Apertura 1995 (Argentina) que lo ponía nuevamente en riesgo de descender y llevó a la renuncia de los técnicos. En medio de una situación caótica, asumió interinamente la dirección técnica el preparador físico, "el Profe" Daniel Córdoba, quien cambió radicalmente la postura del club ante Palermo y lo incluyó entre los titulares, junto a jugadores como Carlos Bossio, Claudio París, Juan Sebastián Verón y José Luis Calderón. Como preparador físico, Córdoba tenía una relación estrecha con los suplentes, entre ellos Palermo, y una cierta preferencia emocional.
Contra todos los pronósticos Estudiantes ganó seis de los ocho partidos que restaban y empató los dos restantes, finalizando en el 9º puesto, por encima de las expectativas iniciales. En ese campeonato estalló Palermo, convirtiendo 6 goles en 8 partidos (promedio 0,75).
Martín no entró a Boca con el pie derecho. Su pase tardó más de un mes en concretarse. Estudiantes no quería desprenderse de él, pero finalmente lo hizo por la suma de 4 millones de dólares. En junio de 1997 dejó el club de sus amores para viajar al equipo más grande de Argentina. Boca lo esperaba en medio de una crisis que se reflejaba en los cinco años sin ganar un campeonato. Tardó en adaptarse y los medios de difusión nacionales empezaron a poner en duda su juego. Todo parecía indicar que iba a terminar como otros tantos delanteros que pasan por Boca sin pena ni gloria. Le criticaban que sólo sabía cabecear.
A mediados de 1997 Diego Armando Maradona impulsó a los dirigentes de Boca Juniors a adquirir, junto al pase de Martín Palermo, el de los mellizos Guillermo y Gustavo Barros Schelotto, sus archienemigos desde la infancia, que así coincidieron en el mismo equipo. Martín y Guillermo, incluso, debieron compartir la misma habitación, y ambos cuentan la incomodidad que sentían en esos primeros momentos.2Paradójicamente, Martín y los mellizos se volverían muy buenos amigos personales, a la vez que la dupla que aquel formó con Guillermo en Boca, ha sido considerada como una de las mas efectivas de la historia del fútbol argentino.
La transferencia se hizo por un valor de 3.570.000 dólares, de los cuales a Boca le correspondió el 51,68% en tanto que el 48,32% restante fue propiedad del Fondo de Inversión Boca Juniors, un polémico mecanismo financiero creado el año anterior por el entonces presidente del club Mauricio Macri. Estudiantes por su parte mantuvo un derecho a percibir, en la siguiente transferencia, el 50% del excedente superior a 4 millones de dólares.
Palermo integró como titular un equipo con grandes jugadores, como el propio Maradona, Claudio Caniggia, Walter Samuel, Guillermo y Gustavo Barros Schelotto, Juan Román Riquelme, los colombianos Jorge "El Patrón" Bermúdez y Óscar Córdoba y el peruano Nolberto Solano, pero que tenía serios problemas de disciplina y que no ganaba ninguna copa desde 1993.
El 3 de septiembre de 1997 debutó oficialmente en la victoria por 1-0 ante el Cruzeiro de Brasil por la Supercopa Sudamericana, cumpliendo una buena actuación a pesar de no conseguir marcar un gol. Sin embargo, sus primeras actuaciones no fueron convincentes, a la vez que la hinchada lo rechazaba y se burlaba de la torpeza de sus movimientos.
Su primer gol en Boca tardó 452 minutos en llegar, convirtiéndolo finalmente el 30 de septiembre contra Independiente (2-1) por el Torneo Apertura 1997. Pero el gol clave fue el que le hizo el 25 de octubre a River Plate, siendo su primer gol en el Superclásico del fútbol argentino, dándole la victoria a su equipo por 2-1, luego de ir perdiendo.
En dicho torneo marcó 8 goles en 17 partidos (promedio 0,47), entre los que se destacan un triplete contra Deportivo Español y el ya mencionado a River Plate.Palermo también comenzó a llamar la atención por sus excentricidades, como el festejo del gol en el minuto final, que le dio el triunfo a Boca contra Gimnasia y Esgrima de La Plata (07/12/1997), en el que se besó los botines con los colores de Estudiantes. Boca realizó una excelente campaña en el torneo saliendo subcampeón, pero el logro fue opacado por el hecho de que River se consagrara tricampeón, con un solo punto más.
Ese mismo año marcó su primer gol en torneos internacionales ante Colo-Colo de Chile por la Supercopa Sudamericana en el empate 2-2, siendo su único tanto en cuatro partidos disputados.42 41 En el Torneo Clausura 1998 aumentó aún más le eficacia que había mostrado en el anterior, llegando a marcar 12 goles en 15 partidos (promedio de 0,80), y nuevamente le hizo un gol a River Plate en su segundo superclásico (11/04/98), confirmándose como ídolo de la hinchada. Pero Boca prolongó la racha de frustraciones al salir sexto a 17 puntos del campeón y se desencadenó una crisis interna que llevó al cambio del director técnico y a una reestructuración del plantel.
Bianchi, su "padre en el fútbol"
El nuevo técnico fue Carlos Bianchi. Bajo su dirección, el club xeneize viviría la etapa más exitosa de su historia, hasta convertirse en el equipo más ganador del mundo. Bianchi, que como jugador se caracterizó por ser un goleador oportunista y máximo goleador histórico entre los futbolistas argentinos, tendría una influencia determinante sobre Palermo. Él mismo lo ha definido como "su padre en el fútbol". Su confianza en Palermo se manifestó desde un primer momento. Apenas quince días después de asumir como técnico lo definió con una expresión que se convertiría en su mote más famoso, "el optimista del gol".
No hay otro jugador con sus características dentro del plantel. Palermo es un optimista del gol y, cuando no está, se siente. Carlos Bianchi (18 de julio de 1998).
Con pocos recursos, Bianchi armó un equipo sobre la base de un triángulo integrado por el propio Palermo, Juan Román Riquelme y el mellizo Guillermo Barros Schelotto. Contra los pronósticos iniciales, el resultado fue que Boca volvió a salir campeón luego de 6 años sin títulos, al obtener el Torneo Apertura invicto y que Palermo fue el goleador del campeonato, marcando 20 goles en 19 partidos disputados (promedio 1,05), récord en torneos cortos de la primera Division de Argentina. Además, en ese certamen señaló siete dobletes, tres de ellos consecutivos. En una carta abierta que Bianchi le escribió a Palermo en 2008, dice lo siguiente sobre aquel momento.
Contar con un goleador como vos, además de otro que desbordaba al nivel de Guillermo y otro que construía y distribuía como Román, significaba que más de la mitad del trabajo que tenía que hacer para armar el equipo ya estaba hecho. Bendito ‘98 que nos juntamos todos en el lugar indicado y en el momento justo, para cumplir nuestros sueños más preciados como componentes de un grupo con apetito de triunfos. Futbolísticamente pienso que esos momentos tuyos fueron irrepetibles, porque te consolidaste como goleador ante todos los que dudaban y cuestionaban tus cualidades de definidor. Carlos Bianchi.
En la Copa Mercosur 1998 Boca quedó eliminado en cuartos de final, pero Martín volvió a mostrar su capacidad goleadora convirtiendo 3 goles en 4 partidos.
En el primer semestre de 1999 volvió a salir campeón, esta vez del Torneo Clausura. Nuevamente mostró una alta eficacia, al convertir 12 goles en 16 encuentros (promedio 0,75). Y una vez más convirtió el gol del triunfo en el Superclásico, sumando tres goles a River en cuatro partidos. Durante este torneo también convirtió un penal contra Platense en el que, al resbalarse, le pegó a la pelota con los dos pies. La FIFA llegó a analizar la inusual circunstancia y concluyó que el gol era válido porque el hecho no había sido intencional.
Fue convocado para
integrar el equipo de La Selección Argentina y el 1 de julio del año 1999 marcó
sus dos primeros goles lleno de ilusión.
En ese mismo año, llegó a su gol número 100 y sufrió una de
las lesiones más graves de su carrera, que lo mantuvo alejado del fútbol
durante 6 largos meses. Luego, ganó junto a sus compañeros xeneizes, La Copa
Libertadores.
En el receso de invierno entre ambos torneos, Martin, vivió uno de los peores momentos deportivos de su vida, cuando erró tres penales en un mismo partido, jugando para la Argentina en la Copa América. El nos ha contado que se trató de un momento muy duro y que Bianchi jugó un papel muy importante para recuperar la confianza, apoyándolo de manera incondicional.
Finalizada la Copa América, la Lazio de Roma, inició tratativas para comprar al goleador de Boca, en aproximadamente 15 millones de dólares. Cuando el pase parecía concretado, las gestiones se complicaron debido al cambio de las cláusulas contractuales realizadas por el presidente de Boca, Mauricio Macri.
En el Torneo Apertura 1999, Martin parecía encaminarse a repetir su promedio de uno por partido del Apertura 98 y para la 13ª fecha ya había convertido 13 goles con 12 partidos jugados. Pero en la fecha 14ª (13/11/1999), Boca visitó a Colon de Santa Fe y ahí se lesionó la rodilla derecha. Sin embargo la nota del día no sería solo la seria lesión, sino que, a pesar de la misma, siguió en la cancha y convirtió su gol nº 100 en primera división. Luego del encuentro se confirmaría que se había roto los ligamentos cruzado anterior y colateral medial, y que debería ser operado con un reposo mínimo de seis meses. Debido a la lesión no pudo continuar en el torneo, cuando ya había convertido 14 tantos en 13 encuentros (promedio 1,08).
La lesión frustró definitivamente el pase a la Lazio y Boca debió indemnizar a su jugador con 2.250.000 dólares, el 15% de la suma que el club italiano había ofrecido.
A mediados de mayo de 2000 se cumplieron los seis meses estimados para la recuperación. Boca estaba en ese momento disputando los cuartos de final de la Copa Libertadores de América luego de seis años de ausencia y precisamente ante su archirival: River Plate. River había ganado el partido de ida por 2-1 y la revancha debía jugarse el 24 de mayo. Bianchi comenzó entonces a utilizar psicológicamente la noticia de la vuelta de Palermo, quien ya se había construido fama de verdugo de River. Gallego, el director técnico de River, ridiculizó entonces a las insinuaciones, declarando en una conferencia de prensa que, si Bianchi lo ponía a Palermo, él lo traía a Francescoli, ídolo histórico de River que ya llevaba tres años retirado. Palermo no se encontraba aún en un buen estado físico, pero Bianchi de todos modos lo puso en el banco de suplentes. El partido no se presentó bien para Boca, y si bien habían logrado convertir un gol a los 14 minutos del segundo tiempo, el resultado no alcanzaba y debía definirse por penales. Entonces, faltando trece minutos para el final, Bianchi lo puso a Palermo. Y en esos trece minutos Boca marcó dos goles, el segundo de ellos del goleador. Así lo relató el periodista Juan José Panno.
Fiesta por el triunfo y la clasificación, más fiesta porque el que se quedó afuera fue River y fiesta completa con el gol del increíble Palermo, que entró faltando menos de 15 minutos, tocó dos pelotas y una fue golazo.
El 28 de noviembre disputó la final de la Copa Intercontinental. Como campeón de América, Boca debía enfrentar por la Copa Intercontinental 2000, al campeón de Europa, el Real Madrid, designado el año anterior por la FIFA como el mejor equipo del siglo XX y ampliamente favorito en los pronósticos de la prensa especializada y las apuestas.
Boca salió al campo de juego sin complejos y sorprendió a los españoles cuando Palermo les convirtió dos goles en los primeros cinco minutos, que a la postre le dieron el título mundial por 2-1. Fue premiado como el jugador más valioso de la final, con una actuación consagratoria de Juan Román Riquelme.
Luego de la obtención de la Copa Intercontinental, algunos clubes europeos como los ingleses Chelsea FC y el West Ham United y el Napoli italiano se interesaron por él, pero fue el Villarreal CF de España quien lo contrató por una cifra cercana a los 8 millones de dólares por el 50 por ciento del pase.
La transferencia, concretada en negociaciones que duraron menos de un día, sorprendió al mundo del fútbol y a los propios pobladores del pueblo de Villarreal, que no esperaban que su pequeño club contratara a un jugador de fama mundial, aunque al parecer, el pase al Villarreal era parte de una operación mayor en la que Palermo terminaría en el Valencia.
Su debut oficial en el "Submarino Amarillo" se dio en la victoria por 2-0 contra Deportivo Alavés en el que, a pesar de no marcar goles, asistió a su compañero en el primer gol. Tuvo un comienzo prometedor, marcando 6 goles en 17 partidos por la Liga española en su primera temporada. En la temporada 2001-02 comienza con 3 goles en sus primeros 5 partidos. Después de algunos partidos sin convertir, volvió a marcar un gol ante Levante Unión Deportiva por la Copa del Rey. Fue a festejarlo con un grupo de hinchas y le cayó un muro en la pierna, fracturándole el tobillo derecho.75 Su nivel futbolístico bajó considerablemente y terminó la temporada con 5 goles en la liga. Finalmente, en la temporada 2002-03, al no estar en los planes del entrenador Benito Floro, se desvinculó definitivamente de la institución.77 Marcó 21 goles en 81 partidos disputados en el "Submarino Amarillo".
El Real Betis lo fichó para la temporada 2003-04. Su debut oficial se produjo el 30 de agosto del 2003, en la derrota por 1-2 contra el Real Madrid, donde se fue reemplazado a los 73 minutos del partido. Marcó su primer gol el 3 de septiembre, por la liga española, ante Espanyol de Barcelona en el empate 2-2. En el club sevillano jugó 11 partidos y marcó solamente 2 goles. Finalmente rescindió su contrato que lo ligaba al club.
En la misma temporada, pero en el año 2004, pasó cedido a jugar a Deportivo Alavés, por entonces en la Segunda División A. Su primer encuentro lo jugó el 21 de marzo ante el Recreativo de Huelva, en el empate 1-1. En esa misma semana, el 24 de marzo, señaló su primer gol en el club ante Getafe CF (3-0), a los 26 minutos. En este club participó en 14 partidos,85 donde marcó 3 tantos,86 y luchó por un ascenso a la Primera División de España que finalmente no logró, ya que quedó en el cuarto puesto. Finalmente terminó su contrato con El Club
Deportivo Alavés, terminando así su gira europea y volviendo a Boca Juniors.
El Regreso a Boca
El primer semestre de 2005 no fue positivo para Palermo ni para el club, ya que en el Torneo Clausura quedó decimoquinto, jugó 12 partidos y señaló 6 goles. También quedó eliminado en cuartos de final de la Copa Libertadores con Chivas de Guadalajara, torneo en que jugó 9 encuentros e hizo 6 goles. Con la llegada de Alfio Basile a la dirección técnica, Boca consiguió los 3 títulos a disputarse en la segunda mitad del año (Recopa Sudamericana, Torneo Apertura y Copa Sudamericana), Palermo hizo un gol en el partido de vuelta de la final de la Copa Sudamericana contra Pumas de la UNAM. El encuentro finalizó 1-1 y su club lo ganó en la definición por penales.
En el 2006 obtuvo el Torneo Clausura y la Recopa Sudamericana. En el torneo doméstico le marcó un gol a River de penal en el empate 1-1. También le convirtió un gol a Independiente, en la victoria por 2-0, que lo consagró campeón del torneo. Terminó anotando 11 goles en 19 partidos. Por el torneo internacional jugó los dos partidos contra San Pablo de Brasil, marcando un gol en el partido de vuelta que finalizó 2-2. En el Torneo Apertura tuvo una lesión que demandó un mes de inactividad. En dicho torneo marcó 11 goles en 16 encuentros disputados.
En el 2007 Boca ganó la Copa Libertadores de America, donde marcó 4 goles. En el torneo local Boca no lograría salir campeón, aunque Martín se convirtió en el goleador del campeonato con 11 goles en 16 encuentros. Entre ellos se destaca un gol de mitad de cancha a Independiente, un triplete a Estudiantes y los 4 goles logrados ante Gimnasia de la Plata. En la Copa Sudamericana quedó eliminado con Sao Paulo a pesar de haberle convertido 2 goles en el primer partido, que sirvió para una victoria por 2-1. En el Torneo Apertura marcó 13 goles en 19 partidos, en los que se destaca sus cuatro goles a Banfield.
En el 2008 Boca quedó segundo en el Torneo Clausura. En dicho torneo marcó su gol Nº 180 en el club, alcanzando la marca de Varallo, como máximo goleador del club en la era profesional, aunque luego se supo que Varallo marcó 14 goles más en copas locales. En la Copa Libertadores le marcó 3 goles al Atlas de Guadalajara en cuartos de final, aunque luego fue eliminado en semifinales por el Fluminense de Brasil, donde también marcó un gol. El 24 de agosto, en un partido contra Lanus por el Torneo Apertura 2008, Martín Palermo vuelve a romperse los ligamentos interno y cruzado de la rodilla derecha (la misma que se había lesionado en 1999) en una jugada desafortunada, que lo dejó sin jugar durante 6 meses. En ese torneo su club se consagró campeón.
Se recuperó y volvió a jugar el 13 de febrero de 2009 en una derrota contra Newell's Old Boys por el Torneo Clausura 2009. En dicho torneo marcó 7 goles en 15 partidos jugados, en el que se destaca el hecho ante CA Huracán que significó su tanto Nº 195 en el club, pasando la marca de Varallo como máximo goleador del club en el profesionalismo. También le marcó un gol a River en el empate 1-1. Disputó la Copa Libertadores 2009, donde su club fue eliminado en octavos de final y donde jugó 7 partidos y marcó 5 goles. En ese certamen logró alcanzar los 200 goles en el club ante Deportivo Táchira por la fase de grupos. En la segunda mitad del año, el club volvió a tener una mala campaña en el Torneo Apertura, quedando en la mitad de la tabla. El 4 de octubre de 2009 convirtió un tanto ante Vélez Sarsfield que constituyó un Record Guinness del (actualmente) segundo gol de cabeza de mayor distancia en el mundo (38,9 metros de distancia). Este gol fue considerado como "El mejor gol de cabeza de la historia" en una encuesta realizada por el diario Marca. Le volvió a convertir un tanto a River en el empate 1-1, siendo el jugador "Xeneize" que más goles le marcó a ese club (contando también amistosos) y dos goles a Banfield en la última fecha, club que salió campeón en esa competencia.
En el Torneo Clausura 2010 convirtió 10 goles en 19 encuentros disputados. Entre ellos se destaca el concretado el 2 de marzo ante Vélez Sarsfield (empate 4-4) que significó su gol Nº 218 en el club, alcanzando a Roberto Cherro como el máximo goleador de la historia de Boca Juniors. El 12 de abril le marcó dos goles a Arsenal (victoria por 4-0) que lo colocó como único máximo goleador de la historia del club, superando al antes mencionado Roberto Cherro. También le marcó un gol a San Lorenzo de Almagro, liquidando el partido al marcar el segundo gol y otro a Independiente, marcando la victoria de su equipo por 2-1 que finalmente terminó 3-2.
Se acercaba la primavera del 2009, comienzo de septiembre y las esperanzas de clasificar a la Copa del Mundo de Sudáfrica del año próximo se hacían sentir. La Selección no pasaba por un buen momento de la mano de Diego Maradona como técnico. Los magros resultados empezaban a dar preocupación y sólo había un as debajo de la manga capaz de poder revertir este mal momento. Era hora de llamar a “SuperPalermo”. Como por obra de magia, Palermo volvía a aquel país el 9 de septiembre, que fue sitio del mejor y peor momento de Martín con la camiseta Argentina. Poco pudo hacer al ingresar a los 59 minutos y que disputó frente a Paraguay. Salvo en una jugada épica que casi logra el empate, luego de bajarle una pelota con su cabeza después de un centro a Rolando Schiavi que hubiese sentenciado la paridad. 0-1 fue el marcador, y se venía otra derrota más frente a Brasil en Rosario sin participación del goleador.
Pasaron 21 días para que nuevamente una chance apareciese. La Selección de Ghana participó de un amistoso frente a Argentina en la provincia de Córdoba. Y esa sed de revancha que mantuvo Palermo desde aquella Copa América, se desató en un grito de gol que acopló a todo el estadio. Centro de la izquierda, cabezazo de Martín y a cobrar. Y no sólo fue uno, sino que dos goles del “Titán” sentenciaron el partido por 2-0 ante el débil equipo africano. La sonrisa goleadora se hizo presente y los sueños se hacían realidad. Sí señoras y señores, la camiseta número 9 de la Selección comenzaba a irradiar de emoción.
Pero fue el 10 de octubre el día que marcó el casamiento definitivo de la gente para con el “Loco”. Es el momento que viene a la mente cuando Palermo hace que la pelota sea un vínculo eterno entre su botín y la red del arco contrario. Argentina se jugaba el pase a la Copa del Mundo. El partido estaba 1-1 frente a Perú en cancha de River. Y la gente comenzó a corear el “Paleeermo, Paleeermo”. Maradona no hizo oídos sordos y llamó al “Titán” para que la multitud estallara. Hasta se escuchaba la típica frase “con Palermo adentro es otra cosa, lo empatamos”. Había seguridad, había esperanza, pero había que darle veracidad. Era tiempo de descuento, Perú lograba un empate histórico y Argentina prácticamente se estaba quedando afuera del Mundial. Última pelota en juego para los dirigidos por Diego. Y aquí sucedió el milagro más importante de la vida de Palermo en la Selección.
Federico Insúa, situado en la derecha del área grande, le pega al arco luego de un centro de la izquierda proveniente de Di María. La pelota rebota en un defensor peruano y le queda justa para que el “Optimista del gol” lograra lo imposible. Aquella lluvia bíblica que lo bañó de épica con el gol a Perú que permitió el milagro y que lo hizo más monumental en el Monumental. Esa capacidad para superar todas las adversidades. Aún la más desgarradora de todas, ese maldito destino que le arrancó la vida a su hijito Stefano y que él recuerda besando su nombre tatuado en el brazo cada vez que se conecta con el delirio de los estadios. Ese ritual se produjo ese día ante más de 60 mil personas.
Aquella situación histórica, le permitió seguir formando parte del equipo nacional. Una serie de amistosos aparecieron y Martín Palermo, fiel a su estilo, no dejó pasar esa oportunidad. El 26 de enero del 2010 en San Juan, 3-2 ante Costa Rica, gran actuación pero sin gol. La felicidad apareció el 10 de febrero, y Jamaica era el rival. Mar del Plata fue el lugar de gala para que con un tanto del “Titán”, la Selección obtuviese la victoria por 2-1. Tres meses más tarde, el 5 de mayo en Neuquén, otro grito más coronó una actuación perfecta para Martín. La débil Haití caía por 4-0. Para finalizar, 19 días más tarde, la Selección se despedía para encarar un nuevo sueño mundial. Y antes de partir, Canadá enfrentó un amistoso en cancha de River, lugar que supo albergar el grito más grande hace no menos de 7 meses atrás. 5-0 fue el resultado, pero el 9 no mojó.
Mucho se discutió la convocatoria de Martín Palermo a la Copa del Mundo de Sudáfrica. La edad era el argumento más fuerte por el cual se pretendía despojar que viajase. Pero a Maradona no le tembló el pulso y acalló a esas voces que sólo querían estar en contra. Gracias al Diego, Palermo pudo vivir su primer y único Mundial. Algo que le venía siendo esquivo por diferentes motivos, pero que logró cumplirlo.
Y por fin llegó ese día tan esperado. El 22 de junio, fue la jornada más importante en la vida de Martín Palermo. Corrían 80 minutos del último partido del grupo frente a Grecia. Diego Milito se encontraba exhausto y Maradona expresó esas palabras que seguramente le habrán llenado de emoción a Martín y a cada argentino que esperaba ese momento: “Martín, ponete la camiseta que entrás”. A varios de los televidentes y partícipes que tuvieron la chance de poder ver en vivo y en directo el encuentro desde el estadio, les temblaron las piernas. Pero el “Titán” estaba seguro y convencido de lo que iba a hacer. A los 89 minutos, Lionel Messi desparramó a un par de griegos y le pegó al arco con toda la furia. El arquero dio rebote y ¿adivinen a dónde fue a parar la pelota?
El gol que convirtió Palermo ese día, le otorgó dos nuevos récords. El primero fue que rompió una racha de 80 años sin que ningún jugador perteneciente a Boca Juniors haya podido convertir para Argentina en una Copa del Mundo. El primero, y único hasta ese momento, lo había hecho Mario Evaristo, en el de Uruguay de 1930. Y el segundo galardón fue que con esa conquista se convirtió en el mundialista argentino más longevo en marcar un gol, superando a Diego Armando Maradona que con 33 años le anotó justamente al mismo rival, en Estados Unidos 1994. Cualquier similitud no es pura coincidencia.
Luchando sin perder la ternura jamás. Capaz de levantar milagros con la punta de su botín y agitando los colores nacionales. “Fue como si todos los argentinos hubieran hecho el gol conmigo”, expresó más tarde.”Todos mis compañeros me abrazaban como si el gol hubiera sido de ellos”, fue su conclusión. Y fue rigurosamente cierto.
No se pudieron aguantar las lágrimas cuando dijo que ese angelito lo había ayudado desde arriba. Y en las tribunas estaban sus viejos que recién habían llegado. Justo para verlo treparse al Olimpo con otros dioses no solamente griegos. Carlos y María Juana que lo aman hasta el infinito. Gringos laburantes que se ponen más colorados que nunca cada vez que gritan “Pa-ler-mo” y la madre dice por lo bajo “Hi-ji-to”. Era conmovedor ver a su hermano Gabriel, tan parecido y tan diferente y a su hijito Ryduan tan Martín y tan Palermo. Lloraba la familia en esa platea, lloraba Martín en la cancha. Lloraba el país en todas las tribunas de la tele y de la vida. Otra vez Martín se trepaba a la leyenda.
Todos fuimos Palermo, Palermo más diez, Palermo más 35 millones, todos metimos ese derechazo certero, todos gritamos con él. Con ese San Martín de la tenacidad, con ese Palermo sensible… ¿Martín Fierro? No se equivoque, la realidad es “Martín Palermo”.
En julio de 2010 renovó su vínculo contractual con el club Boca Juniors por una temporada más y anunciando que será su último año como futbolista profesional. Juega su último superclásico el 15 de Mayo ante River Plate, anotando el segundo gol, de cabeza.
En el Torneo de Verano de Boca Juniors le anoto 2 goles a River las 2 veces que se enfrentaron. El primero termino 2- 0 a favor de el Club de la Rivera, y el segundo 1-1.
El 12 de Junio, por la anteúltima fecha del Torneo Clausura 2011, jugó su último partido en la Bombonera, su segunda casa y desde que el equipo salió a la cancha se escuchaba el solo canto: 'Palermo, Palermo, Palermo'. El partido termino 1-1 y no pudo marcar ningún gol, pero eso a la gente no le importo porque se despedida un ídolo. La despedida fue muy emotiva, con lagrimas, tanto de el propio Martín Palermo como por parte de los hinchas, que emocionados le dijeron 'Hasta siempre'. Ese mismo día, la conocida hinchada de Boca, "La 12" coreo un tema para el:
"Muchas gracias Palermo, Muchas gracias Palermo... vos nos diste los goles, vos nos diste alegrías, lo que hiciste por Boca no se olvida en la vida, no se olvida en la vida"
Y durante los 45 minutos en homenaje a él, la Bombonera no se quedo callada. También se escucho 'Ole le, ola la, Palermo es de Boca y de Boca no se va'. El Club, le regalo un arco, siendo así el primer jugador del xeneize que le hacían un presente como esos. 'Los voy a llevar siempre en mi corazón' fue lo que dijo Palermo para su gente, los hinchas de Boca.
El 18 de Junio de ese mismo año jugó su último partido como profesional, frente a su eterno rival, Gimnasia y Esgrima La Plata. No logro marcar ningún gol, pero en tiempo de descuento bajo una pelota para un compañero, Cristian Cellay y fue gol. El partido termino 2-2 y mando a GELP a jugar un partido desempate frente a CA Huracán para ver quien jugaba la Promoción y quien descendía al Nacional B. Los hinchas de Boca, como siempre presentes, también llevaron a La Plata la bandera 'Mi único héroe' refiriéndose al eterno Goleador. Se fue de la cancha con lágrimas en los ojos, así diciéndole adiós al fútbol profesional.
Las travesuras de Martín:
Haciendo honor a su nombre no ha dejado nada sin hacer, se
ha burlado de los rivales de todas las maneras posibles, refregándole sus goles
y sus festejos en la cara, sacando la lengua y provocando la ira de los mismos,
convirtiéndose en su peor pesadilla.
Jugando para Boca, el rival de turno era Newell´s, al hacer
un gol se bajó los pantalones mostrando sus atributos y hasta les hizo algunos
pasitos de baile. También, jugando para Boca pero ésta vez ante Gimnasia de La
Plata, festejó su gol besándose los botines albirrojos por su pasado pincha
desatando la ira en los rivales. Y como olvidar sus avioncitos, o cuándo
festejó un gol poniéndose una botella en la cabeza o sentado en un banquito o
fingiendo un desmayo.
Recordamos también cuando se disfrazó de mujer y la
infinidad de cambios de look siempre salía con algo nuevo, en cada partido
había un Martín diferente por fuera pero el mismo gran jugador y la misma gran
persona por dentro. Se dice que los que cambian demasiado su aspecto, no están
nunca conformes consigo mismos. Sin embargo, en muchos casos, ésta permanente
renovación nos indica un deseo de mostrarse, de impactar y sorprender.
Pero para afrontar semejantes transformaciones, tiene que
haber algo que sea permanente. Y lo permanente es, sin dudas, la personalidad.
Palermo tiene el look que nos hace decir: *todo lo que se haga en el pelo, le
queda bien*. ¿Por qué? Porque es Palermo y así nos tiene acostumbrados. Porque
la forma en que lo luce, hace que muchos fanáticos del número 9 lo imiten,
llevando la típica franja rubia que tanto lo caracterizó y que en los últimos
tiempos cambió por reflejos entremezclados a lo largo de un pelo un poco más
largo.
Además de ser una cuestión de marketing, los cambios
habituales que el *Loco* Martín Palermo se realiza en la peluquería no dejan de
ser, también, una manera divertida de vivir. Lo han criticado tanto cómo lo han
elogiado pero él es él, más auténtico, más lindo y más grande no se puede ser.
El sigue siendo el mismo de siempre, si bien los años pasaron, nada cambió. Su
luz está cada vez más fuerte, tiene ángel y está lleno de dulzura, humildad y
tiene un corazón enorme.
Siempre jugó como delantero, pero él jamás imaginó que su
paso por el fútbol Argentino, más precisamente por Boca, sería tan importante y
lo colocaría entre los mejores jugadores y uno de los máximos goleadores de la
historia. Qué no hizo y qué no seguirá haciendo, siempre sorprende con algo
nuevo y porqué tiene la pelota a sus pies, Carlos Bianchi lo definió como *El
optimista del gol*. Por su capacidad goleadora, por la voluntad permanente para
llegar a las redes rivales, por tener siempre el arco en la mira desde las
posiciones más difíciles y por no bajar nunca los brazos.
Es un jugador tan diferente a los demás que no hay nadie que
no hable de él, ya sea para bien o para mal. Siempre encuentran algo para
criticarle, revolverle alguna herida y obviamente elogiarlo. Con el paso del
tiempo fue creciendo, se fue perfeccionando, afianzándose más como jugador y como
persona, hasta que se convirtió en la pesadilla de todo rival. Nadie quiere
toparse con él, porque cuando hay un Loco suelto es peligroso.
Goles:
El 24 de abril de 1999 convirtió un gol de penal con ambos
pies frente a Platense en la victoria por 2-0 en el Torneo Clausura. En el
momento de ejecutar el penal, se resbaló y provocó que la pelota le pegara en
ambos pies y entrara en el arco. Posteriormente, la FIFA consideró que el gol
era legítimo.
El 4 de julio de 1999 en el partido entre la Selección
Argentina y la de Colombia por la Copa América Palermo falló tres tiros de
penal en el tiempo regular de juego, que constituyó un Récord Guinness.
El 13 de noviembre de 1999, en un partido contra Colón de
Santa Fe, se lesionó los ligamentos cruzados de la rodilla derecha. En ese
mismo partido, ya lesionado, marcó su gol Nº 100 en Primera División. Estuvo 7
meses inactivo volviendo a jugar contra River Plate, en el partido de vuelta
por los cuartos de final de la Copa Libertadores 2000, el 24 de Mayo de 2000 en
La Bombonera. En dicho encuentro marcó el tercer gol de su equipo en tiempo de
descuento que sirvió para que Boca Juniors elimine a su clásico rival y
clasifique a semifinales de la Copa.
El 29 de diciembre de 2001 sufrió una doble fractura de
tibia y peroné. Fue en el partido entre Villarreal CF y Levante UD, luego de
convertir un gol fue a festejarlo con un grupo de aficionados y, por la presión
de los mismos, se cayó un muro sobre su pierna derecha.
En febrero de 2007 le convirtió un gol desde 61 metros a
Independiente. El partido terminó 3-1 a favor de Boca.
El 2 de mayo de 2007 le convirtió un gol a Vélez Sarsfield
en la victoria por 3-0 en el partido de ida de los octavos de final de la Copa
Libertadores, superando a Guillermo Barros Schelotto, con 25 goles, como máximo
goleador de Boca Juniors en torneos internacionales. Actualmente lleva marcado
43 goles.
El 18 de marzo de 2007 contra Gimnasia y Esgrima de La
Plata, Martín Palermo convirtió por primera vez en su carrera 4 goles en un
mismo partido. El partido se disputó en La Bombonera terminando 5-1 a favor del
local. En esa semana ya le había convertido 3 goles a su ex club Estudiantes,
totalizando 7 goles en 7 días, récord en el futbol argentino.
El 26 de enero de 2008, en un partido amistoso frente a
River Plate por el Torneo Pentagonal de Verano, marcó el segundo gol de su
equipo colgado del travesaño, que no fue sancionado por el árbitro Héctor
Baldassi. Ese partido su equipo terminó ganando por 2-0.
El 17 de febrero de 2008 vs Argentinos Juniors, Palermo
recibe una plaqueta como reconocimiento por haber sido el máximo goleador de
todas las ligas de América en el año 2007.
El 25 de febrero de 2008 fue elegido por la FIFA como el
mejor cabeceador del Mundo en una encuesta.
El 24 de agosto de 2008 contra Club Atlético Lanús, Palermo
sufre otra vez la rotura de ligamentos cruzados de la pierna derecha (la misma
que en 1999), lesión que lo dejó inactivo por 6 meses.
El 1 de marzo de 2009 se convirtió en el máximo goleador de
Boca en el profesionalismo con 195 goles, al marcarle un gol a Huracán con el
que pasó a Francisco Varallo, que tiene 194 tantos.
El 4 de octubre de 2009 se convirtió en el décimo futbolista
en llegar a marcar 200 goles en la era profesional de la Primera División de
Argentina. El tanto con el que llegó a dicha cifra se lo hizo a Vélez Sarsfield,
por el Torneo Apertura, de cabeza desde 38.9 metros, logrando así el récord del
gol de cabeza de mayor distancia.
El 2 de marzo de 2010, se convirtió en uno de los dos
máximos goleadores de la historia de Boca tras convertirle un gol a Vélez
Sarsfield, que terminó 4 a 4, igualando el récord de Roberto Cherro con 218
goles.
El 12 de abril de 2010, Martín Palermo se ha consagrado como
el máximo goleador de la historia de Boca tras conquistar dos goles frente a
Arsenal de Sarandí, superando el récord de Roberto Cherro al totalizar 220
goles, en un partido en el que Boca se impuso por 4-0. El primer tanto, el
número 219, fue convertido a los diez minutos del primer tiempo tras una
asistencia de Juan Román Riquelme.
El 10 de mayo de 2010, fue declarado ciudadano ilustre de la
ciudad de La Plata, en un acto que encabezó el intendente Pablo Bruera y que
significó el correlato de un proyecto de ordenanza aprobado por el Concejo
Deliberante.
El 10 de octubre de 2009, fue convocado a la Selección
Argentina para disputar un partido clave por la clasificación al Mundial 2010
frente a Perú. Si bien empezó en el banco de suplentes, el técnico del
seleccionado argentino lo ingresó al terreno de juego en el segundo tiempo. Con
el partido empatado en uno, bajo una intensa lluvia y fuertes ráfagas de
viento, Martín Palermo marcó el agónico gol de la victoria en la última jugada
desatando una gran euforia en los espectadores, jugadores y en el cuerpo
técnico, en especial en el técnico Diego Armando Maradona quien festejó el gol
de una manera particular. Al final del partido, Maradona dijo: "Fue un
milagro más de San Palermo". También, el jugador argentino declaró que le
había pedido al delantero que "resuelva esta historia".
Gimnasia y Esgrima de La Plata es el equipo al que más goles
le ha convertido en su carrera: 15 goles (todos con Boca Juniors). Seguido por
River Plate, equipo al que ha convertido 12 goles en su carrera (todos con Boca
Juniors).
Posee el récord de más goles en un torneo corto de la
Primera División de Argentina (20 goles en el Torneo Apertura 1998).
El 19 de mayo de 2010 fue convocado por Diego Maradona,
ex-director técnico de la Selección de fútbol de Argentina, para disputar la
Copa Mundial de Sudáfrica. Durante la misma, el 22 de junio, Martín convirtió
el segundo gol ante Grecia y de esta manera, con 36 años, se transformó en el
debutante mundialista más veterano en marcar en Copas del Mundo.
El Lunes 13 de diciembre del 2010 marca frente a Gimnasia y
Esgrima de La Plata el gol número 300 de su carrera.
El día Domingo 24 de abril del año 2011, Martín Palermo
cortó ante Huracán la peor "sequía" de goles jamás vivida en Boca
Juniors, marcando el tercer y último tanto de la goleada del conjunto xeneize
ante "el Globo" a los 82:22 minutos del encuentro. La racha negativa
en cuestión duró exactamente 951 minutos.
El día Domingo 15 de mayo del año 2011, Palermo disputó en
La Bombonera su último superclásico, marcando un gol para darles el triunfo a
Boca por 2 a 0. Al igual que en su primer derby, Palermo hizo el gol de cabeza
(Luego de un pase al centro) y al mismo palo.
El dia de su retiro se le obsequió la portería del lado de
"La 12", dicho arco se encuentra actualmente en el museo de Boca
Juniors.
En Agosto de 2011 hicieron una estatua en su honor que quedo
junto a la Diego Armando Maradona y Juan Roman Riquelme en el Museo de la
Pasión Boquense.
Y hoy Palermo dirá
adiós al fútbol con un partido emocionante
El estadio de Boca, que lucirá lleno y con entradas
totalmente agotadas, será testigo de la despedida de la práctica del fútbol del
Titán, el máximo goleador del "Xeneize" y uno de los estandartes más
importantes de su historia.
Desde las 20:00 la fiesta que estará animada por figuras de
nivel internacional como Carlos Tevez, Guillermo Barros Schelotto, Oscar
Córdoba, Mauricio Serna, Roberto Abbondanzieri y Jorge Bermúdez, entre otros.
Mientras que grandes estrategas como Carlos Bianchi y Alfio Basile serán los
entrenadores de cada uno de los conjuntos que se medirán en la
"Bombonera".
Al artillero que surgió de Estudiantes, que pasó por
Villarreal, Betis, Alavés y dejó un grato recuerdo en la Selección argentina lo
acompañarán otros hombres como Federico Insúa, Clemente Rodríguez, Diego Cagna,
Sebastián Battaglia, Cristian Chávez, Juan Krupoviesa, Hugo Ibarra y Pablo
Mouche.
Amado por los hinchas de las instituciones por las que se
desempeñó, dejó la vida en cada partido y gratos momentos, respetado por la
gente de los clubes rivales, el "Loco" será el principal protagonista
de otra fiesta única e imposible de olvidar en el templo donde regaló miles de
alegrías con sus goles y donde ya tuvo una parte de reconocimiento ante
Banfield, en el último cotejo que disputó de manera oficial en dicho estadio.
El cariño, la pasión y las lágrimas ya reservaron sus
lugares en las primeras filas de la "Bombonera". Martín Palermo
merece, sin dudas, un evento a su altura y que quede grabado en su memoria. A
pesar de que no se volverá a verlo en una cancha como profesional, nunca será
olvidado por el ambiente y ese privilegio solamente corresponde a los que
dejaron su huella y se consagraron como "grandes" de este hermoso
deporte.











































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