lunes, 5 de diciembre de 2011


Por Alejandro Farace

Para aquellos que tenemos memoria basquetbolística, el último registro de conflicto laboral en la NBA data del año 1998, cuando tras disfrutar del campeonato ganado por los Chicago Bulls de Michael Jordan versus el Utah Jazz del binomio Stockton – Malone, se ponía foco en una negociación contractual que tendría como efecto más profundo el acortamiento de la temporada siguiente (1998-1999, conocida comúnmente como “lockout”) desde los 82 partidos tradicionales hacia los 50 en que consistió, coronando a los por entonces emergentes San Antonio Spurs.




Las negociaciones contractuales de la NBA hacen foco en puntos concretos, dentro de los cuales los más sobresalientes son: el porcentaje de ganancias de los jugadores con respecto a los dueños y empresarios sobre el total de los ingresos percibidos y  modalidades de contratación. Para este año se ha hecho hincapié en un mínimo umbral de contratación para los agentes que son cortados para volver a sus equipos originarios, léase los propulsores de la operación; incremento en el “interés punitorio” a pagar por los equipos en caso de sobrepasarse en la nómina monetaria disponible para la firma de jugadores; un incremento en la “excepción de nivel medio”, un recurso que funciona como un “permiso” para firma de un jugador, pero como todo permiso, es limitado.

Una de las nuevas bondades es la posibilidad que tienen los equipos de  literalmente desechar contratos malos (llamada “ley de amnistía”). El funcionamiento es simple: cada equipo tiene la posibilidad de designar sólo un contrato que no desean mantener; si bien permanece con la obligación de honrar el contrato y abonar lo adeudado (en estos casos, también se puede ver modificado por el momento en que se hace, si el contrato del jugador está ó no garantizado, etc.) el monto no es considerado al momento de pagar el interés ya mencionado.

Para el lado de los jugadores, una buena y una mala: la buena es que los equipos deberán cubrir al menos un 85% de la nómina monetaria de jugadores (previo era un 75%) lo cual implica contratos más jugosos ó una repartición más cabal del dinero; la mala es que los jugadores han bajado su participación en las ganancias, habiéndose fijado el porcentaje a entregarles en el orden del 51% (51.5% para ser exactos), reduciéndose en 5.5 puntos según el acuerdo previo. No creemos que sus bolsillos se vean azotados a decir verdad…




Finalizadas las negociaciones, estamos en vísperas del comienzo de la nueva temporada, y por lo que se ha filtrado hasta el momento hay algunas operaciones en puerta que podrían hacer mucho ruido en las filas de algunos equipos: Chris Paul, base estrella de los New Orleáns Hornet, ha expresado su deseo de ser cambiado, siendo los New York Knicks uno de los equipos que se perfilan como destino del jugador. Además de los Knickerbockers, circuló la versión de sumar un gigante más al ya sobredimensionado equipo de los Miami Heat, pero los del sur de la Florida deberán tomar calculadora y lápiz y hacer muchas cuentas si esperan conseguir algo de tranquilidad económica, ya que si bien dispone de uno de los equipos más capaces de la liga, los enormes contratos firmados el año pasado limitaron y limitarán la conformación de un plantel de recambio competitivo.

Por el lado de los actuales campeones, los Dallas Mavericks, las versiones por el momento indican que Tyson Chandler, alero titular, ha tenido llamados de algunos equipos que se están mostrando realmente interesados (Houston Rockets es uno de ellos) sin tener por el momento novedades por el lado del equipo del excéntrico Mark Cuban. Estimamos es sólo una jugada económica; el rendimiento de Chandler fue óptimo en la serie final contra el Heat, y el jugador sabe que su cotización está en alza luego del título obtenido. Sin tanto renombre pero con una efectividad que logró sorprender a propios y extraños, José Juan Barea ha expresado su deseo de continuar en el equipo. Estamos hablando de un base que ha mostrado su valía y un juego realmente valiosos, conformando un tándem valioso.
Finalmente, los Chicago Bulls, quienes finalizaron con el mejor récord de la NBA la temporada pasada, cuentan con intenciones de firmar al todo estrella Vince Carter, quien aparentemente tiene sus días contados en los Phoenix Suns.



Un dato no menor es la situación de los jugadores que durante el período de negociaciones, firmaron contratos para jugar en otros países (Europa y Oriente fueron los principales destinos). Con la excepción de China, donde deben cumplir la totalidad del contrato y no disponen de cláusula de salida, los restantes pueden romper el compromiso y volver a sus equipos. Esta medida potenciará la competencia sin lugar a dudas. En cuanto al ámbito local, Andrés Nocioni se encuentra actualmente jugando en Peñarol, suponemos inminente su vuelta a la liga norteamericana.

No menor es mencionar que se ha pautado una temporada de 66 partidos para la 2011-2012, con 48 partidos intraconferencia y 18 partido interconferencia, una temporada acortada pero que considerando las dificultades atravesadas para establecer el nuevo acuerdo de trabajo, no resulta un hecho totalmente lamentable.

No queda más que esperar al comienzo de la liga (pautado para el 25 de Diciembre, finalizado a fines de Abril del próximo año) para volver a deslumbrarnos con los mejores jugadores del mundo, y apoyando a nuestro crédito local, Emanuel “Manu” Ginóbili, quien ha demostrado con creces que es uno de los mejores guardias de la liga y abanderado de nuestro país en el norte del continente.


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