Por Alejandro Farace
Para aquellos que tenemos memoria
basquetbolística, el último registro de conflicto laboral en la NBA data del año 1998, cuando
tras disfrutar del campeonato ganado por los Chicago Bulls de Michael Jordan
versus el Utah Jazz del binomio Stockton – Malone, se ponía foco en una negociación
contractual que tendría como efecto más profundo el acortamiento de la
temporada siguiente (1998-1999, conocida comúnmente como “lockout”) desde los
82 partidos tradicionales hacia los 50 en que consistió, coronando a los por
entonces emergentes San Antonio Spurs.
Las negociaciones contractuales de la NBA hacen foco en puntos
concretos, dentro de los cuales los más sobresalientes son: el porcentaje de
ganancias de los jugadores con respecto a los dueños y empresarios sobre el
total de los ingresos percibidos y
modalidades de contratación. Para este año se ha hecho hincapié en un
mínimo umbral de contratación para los agentes que son cortados para volver a
sus equipos originarios, léase los propulsores de la operación; incremento en
el “interés punitorio” a pagar por los equipos en caso de sobrepasarse en la
nómina monetaria disponible para la firma de jugadores; un incremento en la
“excepción de nivel medio”, un recurso que funciona como un “permiso” para
firma de un jugador, pero como todo permiso, es limitado.
Una de las nuevas bondades es la posibilidad
que tienen los equipos de literalmente desechar
contratos malos (llamada “ley de amnistía”). El funcionamiento es simple: cada
equipo tiene la posibilidad de designar sólo un contrato que no desean
mantener; si bien permanece con la obligación de honrar el contrato y abonar lo
adeudado (en estos casos, también se puede ver modificado por el momento en que
se hace, si el contrato del jugador está ó no garantizado, etc.) el monto no es
considerado al momento de pagar el interés ya mencionado.
Para el lado de los jugadores, una buena y una
mala: la buena es que los equipos deberán cubrir al menos un 85% de la nómina
monetaria de jugadores (previo era un 75%) lo cual implica contratos más
jugosos ó una repartición más cabal del dinero; la mala es que los jugadores
han bajado su participación en las ganancias, habiéndose fijado el porcentaje a
entregarles en el orden del 51% (51.5% para ser exactos), reduciéndose en 5.5
puntos según el acuerdo previo. No creemos que sus bolsillos se vean azotados a
decir verdad…
Finalizadas las negociaciones, estamos en
vísperas del comienzo de la nueva temporada, y por lo que se ha filtrado hasta
el momento hay algunas operaciones en puerta que podrían hacer mucho ruido en
las filas de algunos equipos: Chris Paul, base estrella de los New Orleáns
Hornet, ha expresado su deseo de ser cambiado, siendo los New York Knicks uno
de los equipos que se perfilan como destino del jugador. Además de los
Knickerbockers, circuló la versión de sumar un gigante más al ya
sobredimensionado equipo de los Miami Heat, pero los del sur de la Florida deberán tomar
calculadora y lápiz y hacer muchas cuentas si esperan conseguir algo de
tranquilidad económica, ya que si bien dispone de uno de los equipos más
capaces de la liga, los enormes contratos firmados el año pasado limitaron y
limitarán la conformación de un plantel de recambio competitivo.
Por el lado de los actuales campeones, los
Dallas Mavericks, las versiones por el momento indican que Tyson Chandler,
alero titular, ha tenido llamados de algunos equipos que se están mostrando
realmente interesados (Houston Rockets es uno de ellos) sin tener por el
momento novedades por el lado del equipo del excéntrico Mark Cuban. Estimamos
es sólo una jugada económica; el rendimiento de Chandler fue óptimo en la serie
final contra el Heat, y el jugador sabe que su cotización está en alza luego
del título obtenido. Sin tanto renombre pero con una efectividad que logró
sorprender a propios y extraños, José Juan Barea ha expresado su deseo de
continuar en el equipo. Estamos hablando de un base que ha mostrado su valía y
un juego realmente valiosos, conformando un tándem valioso.
Finalmente, los Chicago Bulls, quienes
finalizaron con el mejor récord de la
NBA la temporada pasada, cuentan con intenciones de firmar al
todo estrella Vince Carter, quien aparentemente tiene sus días contados en los
Phoenix Suns.
Un dato no menor es la situación de los
jugadores que durante el período de negociaciones, firmaron contratos para
jugar en otros países (Europa y Oriente fueron los principales destinos). Con
la excepción de China, donde deben cumplir la totalidad del contrato y no
disponen de cláusula de salida, los restantes pueden romper el compromiso y
volver a sus equipos. Esta medida potenciará la competencia sin lugar a dudas.
En cuanto al ámbito local, Andrés Nocioni se encuentra actualmente jugando en
Peñarol, suponemos inminente su vuelta a la liga norteamericana.
No menor es mencionar que se ha pautado una
temporada de 66 partidos para la 2011-2012, con 48 partidos intraconferencia y
18 partido interconferencia, una temporada acortada pero que considerando las
dificultades atravesadas para establecer el nuevo acuerdo de trabajo, no
resulta un hecho totalmente lamentable.
No queda más que esperar al comienzo de la
liga (pautado para el 25 de Diciembre, finalizado a fines de Abril del próximo
año) para volver a deslumbrarnos con los mejores jugadores del mundo, y
apoyando a nuestro crédito local, Emanuel “Manu” Ginóbili, quien ha demostrado
con creces que es uno de los mejores guardias de la liga y abanderado de
nuestro país en el norte del continente.






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