River Plate justificó su triunfo ante Huracán de visitante por 2 a 1 gracias al buen trabajo que alcanzó en la etapa inicial. El mediocampista Martín Aguirre, la figura de este partido por su despliegue y juego, anotó los dos goles del equipo de Matías Almeyda y de ese modo regresó a la cima en soledad de la B Nacional.
El Globo, en tanto, tuvo buenos arranques en los dos períodos, pero peleó más de lo que jugó. Huracán salió a presionarlo a River en el medio y a impedir que jugara libremente, pero este plan le resultó positivo solo durante los primeros 10 minutos porque después el equipo visitante se apoderó de la pelota y cuando logró asociarse borró de la cancha a su adversario.
A los 8 minutos, Alexis Ferrero se equivocó en la salida, Mauro Villegas le quitó la pelota y tiró el centro hacia atrás. Leandro Chichizola le tapó el remate a Nahuel Oviedo, pero el rebote lo capturó Machín y clavó un derechazo para establecer el 1 a 0. A partir de entonces River empezó a jugar de la mano del uruguayo Carlos Sánchez y de Aguirre, sumado al complemento de los demás. La movilidad de los hombres de River de mitad de cancha hacia adelante fue el factor determinante para dar vuelta el marcador.

Se jugaban 14 minutos cuando Aguirre, de cabeza, tras un córner de Andrés Ríos, colocó el balón arriba y a la derecha de la valla de Gastón Monzón para poner el 1 a 1.
Seis minutos más tarde, Sánchez abrió para Luciano Vella por la derecha, el lateral llegó la fondo, tiró el centro y Aguirre de sorpresa, dentro del área, conectó con una volea de derecha para desnivelar el tanteador.
River se paró para valerse de los contragolpes y pudo aumentar a los 35 con un remate desde afuera de Ríos que pegó en el poste izquierdo. Huracán hasta el descanso nunca más se pudo reponer y dependió demasiado de López, quien apareció poco y nada.

En el principio del segundo episodio Huracán se paró unos metros más adelante y River peligrosamente se defendió muy cerca de Chichizola. La idea del visitante fue agruparse en el fondo y explotar la velocidad de sus hombres ofensivos, pero la impericia de sus jugadores le impidió aumentar la ventaja. El anfitrión pudo igualar a los 6 minutos con una cabezazo de Oviedo que pegó en el pecho de Carlos Arano cuando el guardavalla estaba rendido.
En los minutos finales el Millonario desaprovechó réplicas, pero Huracán dejó en evidencia su falta de fútbol al apelar con frecuencia a centros hacia el área.
River pasó otra prueba, pero en Córdoba lo aguarda un examinador severo.



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