Por Fernando Brovelli
Ni el más optimista hincha de Peñarol y el más negativo de Quilmes podía imaginar que después de tan sólo 3 fechas la realidad del conjunto cervecero haya cambiado tanto desde el inicio de temporada, donde, según palabras de su propio técnico, pelearían un lugar entre los ocho mejores del certamen.
El interno, que hasta hace poco formaba parte de la selección argentina, se vio superado por Juan Gutiérrez, que totalizó 30 puntos. Frustrado por haber fallado algunos lanzamientos, Román tuvo un mal juego en ofensiva, con sólo dos puntos.
Este problema desencadenó un mal peor: la hinchada, sacada por la tercera derrota y el mal partido del equipo, concentró todos los insultos en el jugador. El Chuso se metió en el vestuario pero de inmediato volvió para ir a buscar a los simpatizantes que lo insultaban y quiso directamente trompearse con ellos. Al final, debió ser contenido por sus compañeros. Sin embargo no todo quedo así, ya que algunos "simpatizantes" averiaron su auto y el de su esposo, que se encontraban en el estacionamiento del estadio. Una situación lamentable.

Es que, además de perder los tres partidos consecutivos por amplia diferencia (incluido el clásico contra Peñarol, por televisado), el que fuera contratado como jugador franquicia, Román González, será cortado entre hoy y mañana. Y no es para menos, luego de la escena que armó en el polideportivo en el encuentro disputado el martes contra Obras Sanitarias. Como si fuera poco, uno de los equipos más clásicos de la competencia ya rescindió de los servicios de uno de sus foráneos, Newbold.
Pero el conflicto se dio cuando el DT, Daniel Maffei, lo sentó en el banco al pivot luego de que esta convierta sus únicos dos puntos. El jugador le habría dicho “¿Estás loco? No me pongas más”, mientras Maffei le recriminó que el técnico era él y lo ponía o sacaba de acuerdo lo necesitara el equipo y si no estaba de acuerdo “que se vaya”. Siguió el cruce verbal con insultos y revoleo de toallas incluido.
Este problema desencadenó un mal peor: la hinchada, sacada por la tercera derrota y el mal partido del equipo, concentró todos los insultos en el jugador. El Chuso se metió en el vestuario pero de inmediato volvió para ir a buscar a los simpatizantes que lo insultaban y quiso directamente trompearse con ellos. Al final, debió ser contenido por sus compañeros. Sin embargo no todo quedo así, ya que algunos "simpatizantes" averiaron su auto y el de su esposo, que se encontraban en el estacionamiento del estadio. Una situación lamentable.
Maffei quiso minimizar la pelea y dirigirse a lo deportivo: “que jugara Román González a mi no me servía, nosotros necesitábamos otra táctica, la de correr la cancha y con él no es posible”.
Román hizo su descargo vía twitter: "Evidentemente mi pasado me condena, gracias a algunos y a otros los aplaudo de pie!!!!". "Lo que me realmente molesto es que insulten a mi familia y le aboyen el auto no será mucho en la tercer fecha?". "Prefiero no ganar plata en un lugar donde no existe el respeto ni a la familia que quedarme a remarla como lo hice en Junín".
Al margen del reconocido temperamento de Román González, adepto a llevar a cabo este tipo de acciones y de declarar fuertemente, lo que pasó acá es más grave que un jugador que se va y la mala racha de un jugador. Acá se vieron escupitajos al jugador, falta de respeto entre técnico y dirigido (inconcebible para un profesional), agresión a los simpatizantes (inconcebible para un profesional bis) y, lo peor de todo, el daño a los autos del jugador y de su familia. Si vas a ir a hacer daño, directamente no vayas a la cancha. En cualquier deporte. Lastimosamente, para a los que tanto nos gusta este deporte, tenemos que aceptar que de a poco la hinchada de basquet va pareciendo cada vez más a la del fútbol. Por eso un simple pedido: NO FUTBOLIZEMOS EL BASQUET!




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