jueves, 4 de agosto de 2011


Cada vez falta menos para que nos caiga la ficha, el millonario es un equipo del ascenso. River Plate llega a un torneo que no conoce, en el cual todos le van a querer ganar, sus rivales realizarán un esfuerzo superior al que puedan llegar a ejercer ante cualquier otro rival. Van a disfrutar más de la cuenta ganándole y soñaran con humillarlo.
River debe saber que lo peor de ese "maldito" torneo no es llegar, sino no poder salir. Central es la prueba. Con jugadores de jerarquía no pudo. Para colmo de males su técnico carece de experiencia, la realidad marca que Almeyda es un reciente ex jugador perteneciente al plantel recientemente descendido.
Los errores diligénciales se han sucedido uno a uno y han llevado al millonario al estado actual, a la división a la que hoy pertenece. Solo los aciertos diligénciales le permitirán volver a la máxima categoría.
En cuanto a los jugadores en el plantel no abundan los expertos en el futbol de ascenso, allí los vestuario carecen de comodidades y lujos. Los campos de juego son campos de batalla, suelos duros, desparejos y paseados. Los choques, rebotes, fricciones, pelotazos y patadas se multiplican en cuantiosas cantidades.
 
 
River tendrá numerosos problemas pero a mí me queda la esperanza basada en su enorme capacidad de recuperación. Es grande, es inmenso. En eso no descendió. La camiseta mete miedo, más en la B, aunque sea más duro.

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