domingo, 20 de mayo de 2012

@AndyHansenOk   






El Nápoles se reencontró con el éxito veintidós años después de su último trofeo, la Supercopa italiana y, de la mano del uruguayo Edinson Cavani y del eslovaco Marek Hamsik, conquistó la Copa de Italia, la cuarta en su historial, al derrotar a la Juventus que buscaba obtener el doblete.



El Nápoles de Walter Mazzarri revivió sensaciones olvidadas. Vivencias enterradas desde hace más de dos décadas, cuando dominó el fútbol italiano liderado por Diego Armando Maradona. En aquél entonces habrí logrado su última Copa, en 1987. Después se hizo con la Supercopa. Desde entonces casi todo fueron sombras en el cuadro napolitano. Para ello tuvo que superar a la Juventus, que venía de ganar la Liga sin perder un solo encuentro y que partía como favorita. Además, la 'Vecchia Signora' pretendía despedir por la puerta grande a Alessandro del Piero, que a sus 37 años jugaba su último partido como 'bianconero' tras 19 años en el club.


El Nápoles salió al partido con más decisión, pero el paso de los minutos concedió la iniciativa. La Juve por su parte, cayó en la trampa del Nápoles y no rehuyó el cuerpo a cuerpo, diluyéndose así su teórica superioridad técnica. Sólo en el tramo final del primer acto el conjunto turinés fue capaz de imponer su mejor toque ante un rival que siempre tuvo en la velocidad de sus atacantes su mejor aliado.


Poco que relatar de una primera parte trabada en la que el Nápoles fue de más a menos, aunque sin pasar grandes apuros. Un cabezazo picado de Zuñiga a centro de Campagnaro, bien despejado por Storari, y un remate cruzado de Lavezzi que se marchó algo desviado fue todo el arsenal del conjunto sureño en estos primeros 45 minutos. La Juve respondió por medio de Marchisio y Borriello, pero el disparo del primero no superó a De Sanctis y el del segundo se fue afuera.


La segunda parte continuaba por el mismo camino, con un fútbol trabado no exento de dureza. Las ocasiones brillaban por su ausencia. Tenía que ocurrir algo que cambiara el panorama, el guión apuntaba directamente a la prórroga.


Tuvo que mediar un inocente saque de banda, un balón peinado por Cavani y un monumental despiste de Storari, que llegó tarde a la corrida de Lavezzi para derribarlo sin remisión tras la gambeta del argentino, para que el encuentro cambiase de rumbo. Cavani se encargó de transformar la pena máxima y adelantar a los napolitanos.


Quedaba casi media hora, tiempo suficiente para que la 'Vecchia Signora' recuperase, de la mano de Pirlo, el fútbol que lo coronó campeón del Scudetto. Y por momentos se vislumbró ese cambio. Allí apareció De Sanctis, que atajó con brillantez los remates de Bonucci y Pepe para evitar el empate.


El tanto de Hamsik en una contra de libro fenomenalmente conducida por Pandev, fue el golpe definitivo a una Juve que terminó con muchos nervios y con Quagliarella expulsado por un codazo a Aronica. 


Fue la amarga despedida de un mito como Del Piero, que apunta como tantas otras estrellas, a retirarse en la MLS. En cuanto al Nápoles, esta tarde consagratoria se escribió en sus páginas y las lágrimas de un jugador representativo como Lavezzi explicaron a la perfección la trascendencia del logro, ya que es el primer torneo que obtiene el ex San Lorenzo desde que arribó al cuadro europeo, que esperó con ansiedad la posibilidad de dar nuevamente una vuelta olímpica.


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